El cobre, un mineral traza presente en la sangre, es crucial para diversas funciones corporales. Desempeña un papel clave en el metabolismo del hierro, ayudando en la formación de glóbulos rojos y contribuyendo a mantener sanos los huesos, los vasos sanguíneos, los nervios y la función inmunitaria. El cobre también participa en la producción de energía en las células, el desarrollo del tejido conectivo y el funcionamiento del sistema nervioso. Además, actúa como antioxidante, ayudando a reducir el daño causado por los radicales libres.
La deficiencia de cobre, conocida como hipocupremia, puede provocar diversos problemas de salud. Los síntomas pueden incluir fatiga, debilidad, enfermedades frecuentes y problemas de memoria y aprendizaje. Una deficiencia grave puede dar lugar a anemia (debido a su papel en la formación de glóbulos rojos), osteoporosis y problemas neurológicos como entumecimiento y debilidad en las extremidades. La deficiencia suele deberse a una falta de cobre en la dieta, a ciertas afecciones genéticas o a una ingesta excesiva de zinc, que puede inhibir la absorción de cobre. Una ingesta elevada de zinc puede reducir la absorción de cobre, lo que a su vez puede afectar al metabolismo del hierro.
La toxicidad por cobre, o hipercupremia, puede producirse por una ingesta excesiva de suplementos de cobre, por la exposición crónica al cobre (a menudo a través de agua contaminada) o por ciertos trastornos genéticos como la enfermedad de Wilson. Los síntomas de la toxicidad incluyen dolor abdominal, vómitos, diarrea y, en casos graves, daño hepático y renal, problemas cardíacos y síntomas neurológicos como temblores y alteraciones del estado de ánimo.
Factores que favorecen niveles saludables de cobre en la sangre:
Una ingesta adecuada de cobre puede provenir de una dieta equilibrada que incluya alimentos como frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, verduras de hoja verde y mariscos.
A las personas con un trastorno genético que afecta al metabolismo del cobre, como la enfermedad de Wilson, se les suele aconsejar trabajar en estrecha colaboración con un profesional sanitario para controlar los niveles de cobre mediante la dieta, la medicación y un seguimiento regular.
Cuando se utilizan utensilios de cocina o tuberías de cobre, mantenerlos en buen estado ayuda a evitar que cantidades excesivas de cobre pasen a los alimentos o al agua.
Mantener una ingesta equilibrada de otros minerales que interactúan con el cobre, como el zinc y el hierro, para evitar desequilibrios que puedan afectar a la absorción y utilización del cobre.
Unidades de medida
El cobre (libre) puede medirse en: mg/L, µg/100mL, µg/dL, µg/L, µg/mL, µg%, µmol/L
Rangos de referencia por edad y sexo
Los rangos de referencia representan valores típicos en personas sanas. Un profesional sanitario debe interpretar los resultados específicos.
El cobre es un oligoelemento que desempeña un papel importante en la salud y la función cerebral. Participa en la formación de mielina, la síntesis de neurotransmisores y como antioxidante. Un desequilibrio en los niveles de cobre puede provocar síntomas neurológicos, incluidos deterioros cognitivos y trastornos motores. [Salustri, 2010]
El cobre es esencial para la absorción del hierro en el intestino[Reeves, 2004]. Tanto su deficiencia como su exceso afectan a la absorción del hierro[Lee, 1968].
El zinc de la dieta reduce la absorción de cobre en el intestino[Fischer, 1981]. Un nivel elevado de zinc puede ser parte de la causa de la deficiencia de cobre.[Arredondo, 2006][Wapnir, 1991]
La deficiencia de cobre puede provocar una deficiencia funcional de hierro a pesar de unas reservas adecuadas de ferritina, ya que el hierro no puede movilizarse correctamente sin una actividad adecuada dependiente del cobre.[Fields, 1997]
Referencias académicas
Fields MB. Ferritin Is Not an Indicator of Available Hepatic Iron Stores in Anemia of Copper Deficiency in Rats (1997).
Clin Chem.
Ver fuente
Brewer GJ.. Wilson’s disease (2012).
Harrison’s Principles of Internal Medicine.
Ver fuente
Barbati G, Binetti G, Ciappina S, Ghidoni R, Quintiliani L, Salustri C, and Squitti R. Is cognitive function linked to serum free copper levels? A cohort study in a normal population (2010).
Clin Neurophysiol.
DOI: 10.1016/j.clinph.2009.11.090
Fischer PW, Giroux A, and L'Abbé MR. The effect of dietary zinc on intestinal copper absorption (1981).
Am J Clin Nutr.
DOI: 10.1093/ajcn/34.9.1670
Arredondo M, Martínez R, Núñez M. T., Olivares M., and Ruz M. Inhibition of iron and copper uptake by iron copper and zinc (2006).
Biological Research.
DOI: 10.4067/S0716-97602006000100011
Balkman C and Wapnir R.A.. Inhibition of copper absorption by zinc (1991).
Biol Trace Elem Res.
DOI: 10.1007/BF03032677
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