Recomendador de frecuencia de análisis de sangre
Averigüe con qué frecuencia debe hacerse análisis de sangre en función de su edad, sexo y perfil de salud. Obtenga recomendaciones de cribado personalizadas respaldadas por directrices clínicas.
Por qué son importantes los análisis de sangre periódicos
Los análisis de sangre son una de las herramientas más poderosas de la medicina preventiva. Pueden detectar enfermedades como la diabetes, las cardiopatías, los trastornos tiroideos y las deficiencias nutricionales mucho antes de que aparezcan los síntomas. La detección precoz de estos problemas ofrece muchas más opciones de tratamiento y resultados significativamente mejores.
A pesar de ello, muchos adultos sólo se hacen análisis de sangre cuando se sienten mal. Para entonces, es posible que la enfermedad lleve años desarrollándose de forma silenciosa. Establecer un programa regular de análisis de sangre basado en sus factores de riesgo personales es una de las cosas más importantes que puede hacer por su salud a largo plazo.
Pautas generales de cribado
Las principales organizaciones sanitarias ofrecen recomendaciones basadas en la evidencia para los cribados rutinarios:
- Asociación Americana del Corazón (AHA): Los adultos mayores de 20 años deben someterse a un control del colesterol cada 4-6 años. Las personas con factores de riesgo cardiovascular deben someterse a análisis de lípidos con mayor frecuencia.
- Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. (USPSTF): Recomienda el cribado de la diabetes en adultos de 35 a 70 años con sobrepeso u obesidad. Los adultos con factores de riesgo deberían empezar a someterse a las pruebas antes.
- Asociación Americana de Tiroides: Recomienda el cribado de la tiroides a partir de los 35 años, y después cada 5 años para las personas de bajo riesgo.
- CDC: Recomienda que todos los adultos se sometan a un hemograma basal y un panel metabólico, con seguimiento anual si algún valor es anormal o existen factores de riesgo.
Estas directrices generales sirven como punto de partida. Es posible que su médico le recomiende un calendario diferente en función de su historial médico, su medicación y su estilo de vida.
Análisis de sangre por grupos de edad
De 18 a 29 años
Los adultos jóvenes con buena salud suelen necesitar análisis de sangre básicos al año: un hemograma completo para detectar anemia e infecciones y un panel metabólico completo para evaluar la función renal, hepática y de azúcar en sangre. Si tiene antecedentes familiares de enfermedades crónicas, puede estar justificado realizar pruebas adicionales antes.
De 30 a 39 años
A partir de los 30 años, los cambios metabólicos son más frecuentes. Además del hemograma y el PCM, cada vez se recomienda más una prueba de glucosa en ayunas o de HbA1c para detectar la prediabetes, sobre todo si tiene factores de riesgo como la obesidad, antecedentes familiares o un estilo de vida sedentario. Debe considerarse la realización de pruebas de la función tiroidea (TSH), sobre todo en el caso de las mujeres.
De 40 a 49 años
A partir de los 40 años, el riesgo cardiovascular aumenta significativamente. Un lipidograma (colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos) debe formar parte de su cribado anual. También es el momento de plantear a los varones la realización de una prueba basal de PSA. El control de la función renal y hepática adquiere mayor importancia, sobre todo si se toman medicamentos con regularidad.
De 50 a 59 años
La década de los 50 conlleva un mayor riesgo de padecer una serie de enfermedades. En el caso de los varones, se suele recomendar la prueba del antígeno prostático específico (PSA) para la salud de la próstata. Las pruebas de HbA1c para detectar el riesgo de diabetes son habituales. Los estudios de vitamina D, B12 y hierro adquieren mayor relevancia, ya que la absorción puede disminuir con la edad. Si existen factores de riesgo cardiovascular, pueden añadirse pruebas de PCR para detectar inflamaciones.
Mayores de 60 años
A partir de los 60 años, los análisis de sangre completos cobran especial importancia. La función renal, las enzimas hepáticas, las hormonas tiroideas, la glucosa en sangre y un hemograma completo deben controlarse al menos una vez al año. Muchos médicos recomiendan análisis semestrales para las personas mayores con enfermedades crónicas. Los análisis de vitaminas y minerales (D, B12, folato, hierro) suelen incluirse para detectar deficiencias que afectan a la energía, la cognición y la salud ósea.